jueves, 27 de agosto de 2009

El amor no se define por color, credo, ni género.


Soy la madre que no se le permite visitar a los hijos que dió a luz, cuidó y crió. Las cortes dicen que no cumplo los requisitos de una madre porque ahora vivo con otra mujer.

Soy el muchacho que nunca terminó el instituto porque todos los días me llamaban Maricón.

Soy la muchacha que echaron de su casa porque le confesé a mi madre que era lesbiana.

Soy la prostituta trabajando en las calles porque nadie quiere contratar un transexual.

Soy la hermana que abraza fuertemente a su hermano gay durante largas noches de miedo y llanto.

Somos los padres que enterraron a su hija mucho antes de lo debido.

Soy el hombre que murió sólo en el hospital porque no le permitieron a quien fue mi pareja durante 27 años acceso al cuarto.


Soy el niño huerfano que se despierta de pesadillas donde lo remueven del único hogar donde le han mostrado amor, simplemente porque tiene dos padres. Cómo desearía que me adoptaran. Yo no estoy entre los que han tenido suerte.

Me suicidé solo semanas antes de graduarme del instituto. Ya no podía aguantar más.

Somos la pareja que el casero dejó plantada cuando se enteró que queríamos alquilar un cuarto para dos hombres.


Soy la persona que nunca sabe qué baño utilizar si quiere evitar ser enviado a la gerencia.

Soy la sobreviviente de violencia doméstica que se dió cuenta que el sistema de apoyo se volvió frío y distante cuando se enteraron que mi pareja abusiva era también una mujer.

Soy el superviviente de violencia doméstica que no tiene sistema de apoyo alguno al cual acudir debido a que soy un hombre.

Soy el padre que nunca ha abrazado a su hijo porque crecí con miedo a mostrarle afecto a otros hombres.


Soy la maestra de economía doméstica que siempre deseó ser maestra de deportes hasta que alguien le dijo que sólo lesbianas hacen eso.

Soy la mujer que murió cuando los paramédicos dejaron de tratarla al enterarse que era un transexual.

Soy la persona que se siente culpable porque pienso que podría ser una mejor persona si la sociedad no me aborreciera.

Soy el hombre que dió de lado a sus creencias, no por dejar de creer, sino porque me rechazaban como persona

Soy un guerrero sirviendo a mi país, pero no puedo revelar mi verdadero estilo de vida porque ser gay no está permitido en el ejército.


Soy la persona que tiene que ocultar y reservar para sí lo que este mundo más necesita: amor.

Soy la joven que se averguenza de confesarle a sus amigas que soy lesbiana, porque constantemente hacen bromas de ellas.


Soy el joven amarrado a una verja, golpeado brutalmente y abandonado a mi suerte porque dos hombres 'machos' querían 'darme una lección'.

*Nota: El texto no es mío, lo copié de un evento del Tuenti. No he encontrado la fuente original.

7 comentarios:

A.Blume dijo...

Vaya.. se me han puesto los pelos de punta al leerlo... Cuántas situaciones injustas que se podrían evitar si todo no fuera como es...

Daphne dijo...

Pff.. :'(

MR dijo...

wao...comparto con A.Blume, se me han puesto los pelitos de punta al leer, una reflexión que no necesita decir más nada, porfis avísame si encuentras la fuente original.
gracias por traernos esto hoy.

Basileia dijo...

sí, la verdad es que pone los pelos de punta, pero cuanta verdad lleva dentro! Cuánto cambiaría el mundo si se dejara a un lado tanto prejuicio y falsa aceptación!

Gxux dijo...

Extremecedor pero muy real... Con cuantos momentos injustos a veces hay que enfrentarse.
Cansado de la falsa moral!

Verónica (peke) dijo...

Me alegra que lo hayas compartido con nosotros, son pequeñas lecciones escritas... Estoy contigo el Amor es Universal y como tal no debe conocer ni de razas, clases, credos y generos...

besotes de esta peke.

pd. te espero por mi rincon con una taza de cafe, si gustas...

Ayla dijo...

impresionante....

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